Un cuento para descubrir el universo de Lexi
Ven conmigo a Letrasia
Ven conmigo a Letrasia

Conoce a Lexi

¡Hola! Soy Lexi.
Bajo mi capucha marrón siempre hay una pregunta. Me encanta explorar, aunque a veces me equivoco.
Hoy quiero enseñarte mi mundo.
Un mundo por descubrir

Mi mundo se llama Letrasia.
Hay bosques, jardines, cuevas y puertas mágicas.
Vivo en Villa Farol. Mira: mis amigos nos esperan en la plaza.
Nara y Milo

¡Clinc, clanc! Nara está inventando una máquina.
¡Toc, toc! Milo toca su tambor.
Ella prueba ideas. Él descubre ritmos.
—¿Venís? —pregunto.
Vera y Briz

Vera, nuestra amiga zorro, mira su brújula.
Briz, el pequeño dragón, encuentra unas huellas.
—¡Por aquí! —grita Briz.
—Primero miremos bien —dice Vera.
Iris y Tilo

Iris tiene alas violetas y un cuaderno lleno de dibujos.
Tilo es de piedra y cuida una pequeña planta.
—¡Vamos juntos! —dicen.
Ya estamos todos.
Nuestros vecinos

Antes de salir, saludamos.
Alba cuida los libros. Cobre arregla máquinas. Pipa prepara su tienda.
Duna riega el jardín. Nori reparte cartas.
¡Siempre hay algo que hacer!
El mapa de Olmo

Olmo dibuja mapas.
Hoy nos enseña uno bajo el gran farol.
—¡Aquí falta un camino! —digo.
Mis amigos se acercan. ¿Adónde habrá ido?
Pequeños enredos

En Letrasia también hay traviesos.
Borrón mancha los mapas. Revuelto mezcla las piezas. Zis mueve las señales.
A veces nos toca ordenar, observar… ¡y volver a probar!
Caminos con sorpresas

Más lejos hay goblins que guardan llaves, esqueletos que vigilan ruinas y murciélagos en las cuevas.
Para seguir, tendremos que resolver sus retos.
—¿Podremos? —pregunta Briz.
Una pequeña luz

—Buscaremos pistas juntos —respondo.
A veces, al descubrir una solución, aparece una chispa dorada.
Su luz puede encender faroles y abrir puertas mágicas.
¡Hay mucho por descubrir!
Tú también vienes

Guardo el mapa en la mochila.
Mis amigos están preparados. Yo también.
Todavía no sabemos qué encontraremos.
¿Vienes con nosotros?
Ven conmigo a Letrasia

Una pregunta bajo la capucha

Me llamo Lexi. Bajo mi capucha marrón siempre hay una pregunta.
¿Por qué brilla esa piedra?
A veces investigo demasiado deprisa. Por suerte, mis amigos me ayudan a mirar mejor.
El lugar donde empiezan los caminos

Vivimos en Villa Farol, entre bosques, talleres y jardines. Más lejos hay cuevas de cristal y puertas misteriosas.
Hoy Nori cruza la plaza con una carta al revés.
Algo va a ocurrir.
Nara tiene una idea

Nara prueba una máquina para ordenar herramientas. Todas caen al mismo cajón.
—Ahora están juntas —digo.
—Pero no ordenadas.
Se ajusta las gafas. Nuestra inventora ya tiene otra idea.
Milo escucha algo más

¡Toc, toc, tac!
Milo acompaña la rueda con su tambor.
—Hace un ruido raro cada tres vueltas.
Yo había oído una máquina. Él ha encontrado una pista.
Milo sabe escuchar.
Vera comprueba el camino

Vera, nuestra amiga zorro, examina unas huellas junto a un arbusto.
—Alguien llevaba algo pesado.
Entonces descubre el surco de una rueda.
—O quizá era una carretilla.
Siempre conviene comprobar.
Briz ya quiere salir

—¡O un monstruo con una pata redonda!
Briz aparece con su mapa desplegado. Nuestro pequeño dragón adora los misterios.
Vera levanta una mano. Él se detiene.
—Primero miramos. Después corremos.
Iris guarda lo que imagina

Iris dibuja junto a la fuente. Sus alas violetas rozan el cuaderno.
Hay un puente, un árbol y una casa con patas.
Sus ideas nos ayudan a imaginar caminos diferentes.
A veces le cuesta escoger por cuál de todas empezar.
Tilo se toma su tiempo

Tilo coloca una maceta al sol. Está hecho de piedra, pero sus manos cuidan la planta con delicadeza.
—Puedes venir —lo anima Iris.
Tilo comprueba que quede segura y sonríe.
Un pueblo lleno de historias

Saludamos a nuestros vecinos.
Alba busca un libro bajo su propia ala. Cobre repara una rueda. Pipa organiza su tienda. Duna cuida los jardines.
A veces, sus encargos se convierten en aventuras.
La carta de Nori

Nori, nuestro mensajero de madera y latón, regresa con la carta.
—Olmo pide que vengáis volando.
Briz abre las alas. Tilo lo mira.
—Creo que significa «deprisa» —aclara Nori.
El mapa que recuerda

Olmo nos espera bajo el gran farol.
Olmo conoce historias de lugares que todavía no hemos visitado.
Su Mapa de los Caminos recuerda las rutas que hemos explorado juntos.
Hoy tiene un espacio vacío.
—Ayer había un sendero aquí —nos cuenta.
Un misterio que viene de lejos

Los portales también están cambiando.
Miramos el mapa: Bosque de las Sendas, Colinas del Eco, Jardines de las Estaciones, Cuevas del Cristal y Ruinas de los Portales.
¿Qué estará pasando?
Los pequeños enredos

Borrón mancha palabras. Revuelto mezcla piezas. Zis mueve señales.
Pero no siempre tienen la culpa.
Vera examina el mapa. Iris compara sus dibujos.
Esta vez no encuentran sus travesuras habituales.
Cuando el camino se complica

Nublín cubre caminos de niebla. Trabón bloquea pasos. Glotón guarda fichas y propone retos.
—¿Y si no sabemos resolverlos? —pregunta Briz.
—Probamos otra manera —dice Nara.
—O pedimos ayuda —añade Tilo.
Más allá del bosque

Más lejos, los goblins reúnen llaves y vigilan puertas. Los esqueletos custodian las ruinas. En las cuevas viven murciélagos.
Milo observa aquellos lugares.
—Tendremos que mirar, escuchar y pensar.
Lo que llevamos con nosotros

Preparamos las mochilas: brújula, cuaderno, herramientas y farol.
Los objetos ayudan, pero también necesitamos nuestras ideas.
Viajamos juntos porque cada amigo descubre cosas que los demás pueden pasar por alto.
La luz de un descubrimiento

Iris señala un árbol y una roca dibujados dos veces.
—¡Es el mismo sendero! —descubre Vera.
Una pequeña chispa dorada aparece.
En Letrasia, los descubrimientos pueden encender faroles, recuperar caminos y despertar portales.
Lo que aún no sabemos

—¡Resuelto! —celebra Briz.
—Habéis encontrado una pista —recuerda Olmo—. Falta comprobarla.
Señalo el camino que sale del pueblo.
Tenemos preguntas, un mapa y muchas ganas de ayudarnos.
Podemos empezar por allí.
Falta alguien

Mis amigos se preparan. Tilo da un paso y Briz espera.
Voy a seguirlos, pero me vuelvo.
Falta alguien.
Tú.
Nos esperan historias, pistas y retos.
¿Vienes con nosotros?
